CROQUETAS DE JAMÓN, TOCINO IBÉRICO Y TRUFA


Escuchar la palabra "Croqueta" y visualizar en mi mente esa cremosidad por dentro, con ese exterior crujiente y una sonrisa de oreja a oreja se dibuja en mi cara haciendo real la necesidad de darle a una un bocado. Esto es lo que me pasó el otro día en casa. Me encantan las croquetas en todas sus formas y sabores! Además tengo la suerte de participar como jurado finalista en la Semana de la Croqueta Navarra desde hace cuatro años como jurado finalista, concurso en el que cada año los establecimientos hosteleros navarros nos sorprenden con sus elaboraciones, unas tradicionales y otras más creativas, pero deliciosas todas ellas.
Cuando me preguntan que busco yo para encontrar la mejor croqueta, lo tengo muy claro, tres son mis parámetros...
La bechamel sea de lo que sea tiene que tener sabor del ingrediente que le aportemos, si lo hacemos, jamás tiene que saber a harina, eso quiere decir que hay que trabajarla, dejar que la harina se cocine bien, y tener la bechamel a fuego lento removiendo durante un rato.
Lo segundo es que debe estar cremosa por dentro, y esto es el resultado de haber trabajado bien esa bechamel.
Y por último, tiene que tener el exterior crujiente. No me sirve de nada una croqueta súper sabrosa y cremosa, que al morderla este blanda. Yo espero ese crunch que hace activar todos mis sentidos y que empieza a preparar mis glándulas salivales para lo que viene después.

Tengo que contar que soy experta catadora en croquetas pero en realidad en la cocina siempre han sido mi punto débil porque nunca me salen con la textura que yo quiero, por eso normalmente en casa me limito a comer de vez en cuando las deliciosas croquetas que me hace y congela mi mami especialmente para mi... Aissss como cuida ella, que iba a hacer yo sin sus croquetas y fritos de jamón y queso... morir seguramente... jajaja

Vamos con la receta?

INGREDIENTES

1 litro de leche
100 gr de harina
100 gr de Aceite de Oliva Virgen extra (o 100gr de mantequilla)
1/2 Cebolla pequeña
150 gr de jamón serrano
40 gr de tocino ibérico
Trufa fresca o en conserva (la fresca le aporta mucho más aroma, nada que ver con la de conserva)
Una pizca de nuez moscada
Pan rallado
3 huevos
Aceite de Oliva Virgen Extra para freír

ELABORACION


Lo primero que haremos mientras empezamos con los primeros pasos de la bechamel es calentar la leche, esto hará que no nos queden grumos de harina y sea más fácil trabajarla.
En una sartén ponemos 100 gr de aceite de oliva virgen extra, o si prefieres puedes usar mantequilla.
Cuando este caliente o la mantequilla derretida pochamos la cebolla en ella, y después añadimos el jamón serrano y el tocino ibérico en trocitos y dejamos que se hagan y empiecen a dar sabor a nuestra elaboración.
Agregamos la harina a poder ser tamizada y a fuego lento comenzamos a remover hasta conseguir que se integre bien, dejamos cocinar tres o cuatro minutos sin parar de remover.



Poco a poco echamos la leche, al principio bastante, y después según vayamos integrándola lo haremos poco a poco. Una vez tengamos una masa homogénea añadimos la nuez moscada, un poco de sal (sin pasarnos que el jamón ya le aporta bastante sal)  y dejamos que se cocine la bechamel sin dejar de dar vueltas y a fuego lento.



 Mantendremos mínimo 15 minutos trabajando esa bechamel y cuidando que no se nos pegue. Cuando veamos que tiene la densidad adecuada retiramos del fuego, y encima rayamos un poco de trufa o cortamos en laminas muy finas.



 Damos un par de vueltas  y vertemos en una bandeja o un taper amplio que previamente habremos aceitado ligeramente. Cubrimos con film también aceitado pegándolo a la superficie, esto hará que por encima no nos salga costra.
Dejamos enfriar a temperatura ambiente y después metemos un par de horas al frigo dónde terminará de coger cuerpo la masa.
Para formar las croquetas, cogemos una porción de la masa, la pasamos por huevo y después por pan rallado dándole la típica forma alargada o si lo prefieres puedes hacer bolitas.










Calentamos aceite de oliva virgen extra en una sartén y cuando esté bien caliente, a unos 180º freímos nuestras croquetas dejando que se doren por los dos lados.



 Sacamos y ponemos en papel absorbente para quitar el exceso de grasa, y listas para comer!
Como sugerencia al presentarlas podéis servirlas con unas laminas o trufa rallada por encima. Deliciosas!!






1 comentario:

  1. Madre mía, que buena pinta tienen!!!! Me apunto la receta aunque yo soy más de ir a bares de croquetas en Madrid, la verdad es que soy un poco vago jejeje.
    Enhorabuena!

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Yo!

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